"kara o kruz"

El viento remolinea y choca contra todo lo que se cruza en su camino. No hay ni bufandas ni abrigos que atajen la tierra pero ellos no sienten ni la tierra ni el frío. Están curtidos. No solo por el frío sino también por la vida. La mayoría de ellos tienen la edad de los niños que van al jardín o la misma de los que a esa hora están en la escuela. No tienen maestros de guardapolvos blancos, ni tienen timbres de recreo. Sus maestros son los mas grandes que le enseñan como conseguir una moneda que les ayude a sofrenar el hambre. Son los chicos de la calle. Chicos como nosotros quizás pero sin la ventaja de una mejor oportunidad para la vida. No conocen de computadoras, no vieron la ultima versión del play station, no vieron nunca a Papá Noel y no saben como son los camellos de los reyes magos. Pero si conocen como ganarle una moneda a la vida, ese pedazo de lata que les va a servir para llevar a la casa y hacer el día menos difícil a la hora de comer.
Otros, lamentablemente, calman su angustia con una bolsita de color verde con una cosa dentro que es la misma que usa tu mamá y la mía para pegar las suelas de los zapatos o emparchar un hueco del sillón. Así es su infancia. Así de cruda puede ser a veces la vida.
Pero tranquilos, sigamos haciendo vista gorda a lo que pasa a nuestro alrededor, total todos hacen lo mismo. “salí pibe, no molestes, no tengo monedas”.


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